Mucho ruido y pocas nueces

Mucho ruido y pocas nueces

Mucho ruido y pocas nueces

Significado

El refrán denuncia, con imagen campesina y eficaz, la desproporción frecuente entre el aparato y el resultado. La metáfora procede del día de la matanza: en las casas donde se casca la nuez para el dulce, el ruido del mazo es enorme, pero la cantidad de nuez limpia obtenida es escasa. Por extensión, el refrán se aplica a cuantas ocasiones se anuncian con gran aparato —gritos, pregones, promesas, fanfarrias— y al final producen un resultado mezquino, raquítico, casi nulo. La política, la diplomacia, la milicia, el comercio, la moda, la literatura, abundan en ejemplos de la fórmula: mucho ruido y pocas nueces.

La fórmula tiene una dimensión ética muy precisa: denuncia la vanidad del que confunde el ruido con la sustancia, el gesto con la obra, la apariencia con el contenido. Quien habla mucho y obra poco, quien promete mucho y cumple poco, quien se anuncia a bombo y platillo y al final no entrega nada, ése hace “mucho ruido y pocas nueces”. El refrán, por tanto, es un manual de autocrítica para cuantos caen en la tentación de la fanfarria, y un aviso al observador para que no se deje engañar por el volumen del pregón.

En el registro cultural castellano, la fórmula se ha usado para criticar las modas pasajeras, los movimientos artísticos ampulosos, las revoluciones que terminan en agua de borrajas, los amores que se anuncian con fuego y se apagan en ceniza. La observación, en este sentido, entronca con la larga tradición castellana del “menosprecio de corte y alabanza de aldea”, donde la mentira dorada de la urbe se compara con la verdad rústica del campo. El ruido, en la ciudad, esconde la inopia; en el campo, en cambio, los frutos crecen en silencio.

Origen

El refrán es de origen castellano y se documenta en el Vocabulario de Gonzalo Correas (1627) bajo la glosa: “Mucho ruido y pocas nueces: gran aparato y poca sustancia, gran pregón y pequeño caudal”. Tiene paralelos exactos en otras tradiciones romances: el italiano molto rumore e poche noci, el francés beaucoup de bruit pour rien y el portugués muito barulho e poucas nozes. La común ocurrencia muestra que la observación es universal, y se funda en la experiencia milenaria de la economía doméstica, donde el ruido del mazo se convertía en metáfora natural del esfuerzo desproporcionado al resultado.

Se trata de un refrán popular, actualmente muy usado en su forma exacta, tanto en España cuanto en Hispanoamérica, y plenamente vigente en la conversación cotidiana, donde se reactiva con fuerza para criticar los alardes publicitarios, las campañas políticas vacuas, los lanzamientos de productos sin sustancia. Lo hemos incluido dentro de la categoría Refranes de Apariencias, por su contenido directamente referido al engaño de la fanfarria, y por su invitación a distinguir entre el ruido y la nuez, entre el volumen y el fruto.

Fuente

Mucho ruido y pocas nueces
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Categorías: M, Refranes de Apariencias · 30 de abril de 2021

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Referencias