En el mejor vino hay heces
En el mejor vino hay heces
Significado
Recuerda que toda excelencia humana es imperfecta: por muy bueno que sea el vino —por muy cuidado, por muy añejo, por muy premiado que esté— siempre le quedarán heces, sedimento, impureza. La frase funciona como metáfora moral: las personas, las instituciones, las obras, todas tienen un lado oscuro que las acompaña inevitablemente. No es un llamado al cinismo, sino a la lucidez: quien se deja seducir por la perfección absoluta acaba decepcionado.
La construcción es la de un refrán-antítesis implícita: mejor y heces conviven en la misma frase, y de esa convivencia sale la lección. Pertenece a una saga de paremias que comparten la misma advertencia: «Nadie es perfecto», «No hay rosa sin espinas», «No hay mal que por bien no venga» (en su versión amarga, no consoladora).
Origen
Es un refrán castellano con antecedentes grecolatinos. Horacio escribió «Faex vini optimi pessimus est» («lo peor de un vino excelente es su hez»), y la idea aparece también en el Eclesiastés: «No hay hombre justo sobre la tierra que haga el bien y nunca peque». El refrán castellano se documenta con la forma actual desde el siglo XVI, en los repertorios de Vallés y de Mal Lara, y Sbarbi lo recoge en 1922.
En la cultura clásica las heces del vino (faex en latín, τρύξ en griego) eran tan notorias que servían como metáfora de lo que queda de un asunto después de la parte noble —de ahí la expresión «la hez de la sociedad» para designar a sus miembros más despreciables. El refrán castellano, sin embargo, es más matizado: no llama «hez» al vicio, sino al residuo inevitable que acompaña a toda grandeza.
Cuándo se usa
Es un refrán moral y filosófico, muy del gusto de los escritores ascéticos y de los moralistas del Siglo de Oro. Funciona en conversaciones serias, en ensayos, en sermones, en defensas contra la ingenuidad. En México y en España se cita con frecuencia para defender una postura realista y no utópica sobre la condición humana. No es adecuado en contextos livianos o festivos: la palabra heces le da una solemnidad que pide tema importante.
Ejemplo
El crítico literario reconoció que la novela era una obra maestra, pero añadió: «en el mejor vino hay heces. La trama del segundo acto se alarga y los diálogos pierden tensión. No es una mancha menor, pero no empaña el conjunto.»
Curiosidad lingüística
La rima vino/heces es asonante y a la vez contrastiva: dos palabras del mismo campo semántico (enología) pero de valoración opuesta. Esa rima antitética es un recurso poético muy eficaz: en pocas sílabas el oyente recibe tanto la promesa (mejor vino) como la advertencia (heces). Es la fórmula perfecta para un refrán que busca ser memorable.
Variantes
- «El mejor vino tiene su hez» (forma con verbo tener).
- «No hay vino tan bueno que no tenga heces» (forma con doble negación).
- «Hasta en el mejor vino se encuentran heces» (forma enfática, con hasta).
Fuente
- La Santa Biblia.
- Sbarbi, José María. Diccionario de refranes (1922).