De potro sarnoso, caballo hermoso

De potro sarnoso, caballo hermoso

De potro sarnoso, caballo hermoso

Significado

Afirma que algo de apariencia fea o lastimosa puede acabar siendo bello o valioso. La imagen es hípica: un potro sarnoso —joven, con la piel enferma de sarna, de pelaje pobre y aspecto desvalido— puede, con cuidados y tiempo, convertirse en un caballo hermoso, fuerte, de buen pelo y mejor trote. Es un refrán de confianza en el proceso, de elogio de la paciencia y, a la vez, de advertencia contra los juicios precipitados.

La forma es la de un refrán bimembre evolutivo del tipo «de A, B». No es propiamente un refrán de transformación milagrosa, sino de desarrollo natural: el cambio se produce por la conjunción del tiempo, el cuidado y la condición original. La rima consonante entre sarnoso y hermoso le da un aire de sentencia musical, y la estructura «de…» invita a la aplicación a casos concretos.

Origen

Es un refrán castellano con raíces en la cultura ecuestre de la Península, documentado al menos desde el siglo XVIII. La sarna era una de las enfermedades más comunes en los caballos de labor del siglo XIX, y los albéitares y mayorales conocían bien la diferencia entre un animal enfermo crónico y un animal con un mal pasajero. Esa distinción técnica dio lugar al refrán: la sarna del potro no es sentencia definitiva, sólo un trance.

En México se aclimató con naturalidad entre jinetes, charros y arrieros, que usaban la fórmula para defender a un caballo joven todavía en desarrollo. Herón Pérez Martínez lo incluye en su Refranero mexicano como ejemplo de refrán de animales con moraleja, una categoría que en el acervo mexicano se cruza con frecuencia con los refranes de adversidad: el «no hay mal que por bien no venga», el «a grandes males, grandes remedios» y, sobre todo, el «Más vale maña que fuerza».

Cuándo se usa

Es un refrán de esperanza y de prudencia. Se usa para defender a una persona o a un proyecto que aún no luce sus mejores resultados, o para recordar que las apariencias engañan. Funciona muy bien en la educación de los hijos, en la defensa de un joven profesional y en comentarios sobre la evolución personal («yo era un potro sarnoso, y aquí estoy»). Conviene en contextos de aliento, no de crítica.

Ejemplo

—Mira nomás a ese muchacho: callado, desgarbado, sin gracia. —No se fie, doña. De potro sarnoso, caballo hermoso. A sus cuarenta años, es el mejor de la familia.

Curiosidad lingüística

Pertenece a la familia de los refranes del cambio natural, donde la fealdad del inicio se compensa con la belleza del final. Es un subgénero muy nutrido del refranero: «El tiempo pone a cada uno en su sitio», «A su tiempo maduran las brevas», «Más vale maña que fuerza». La particularidad de este es la elección del potro como protagonista: un animal al que se le perdona la sarna precisamente porque está en edad de crecer. Esa tolerancia cronológica —«es joven, ya cambiará»— es la que hace al refrán tan querido por padres y abuelos.

Variantes

Fuente

De potro sarnoso, caballo hermoso
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Categorías: D, Refranes de Animales · 20 de marzo de 2021

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Referencias