De buen vino, buen vinagre

De buen vino, buen vinagre

De buen vino, buen vinagre

Significado

Sostiene que de un material de calidad sólo puede salir un producto de calidad. La aplicación se extiende desde la comida hasta la educación, la genética, la artesanía y la política: si la materia prima es buena, el resultado lo será. Y al revés, en negativo: de un mal caldo no se hará nunca un buen vinagre, por mucho que el artesano se esmere.

La forma es la de un refrán analógico-causal del tipo «de A, B». Es una de las estructuras más antiguas y más queridas del refranero castellano, y aparece en decenas de variantes: «De tal palo, tal astilla», «De padre santo, hijo diablo» (al revés, como advertencia), «De buena cepa, buen vino». La simetría vino/vinagre añade además un dato técnico: el vinagre, en la tradición enológica, es el resultado de la avinagración del vino; por tanto, depende causalmente de él.

Origen

Es un refrán castellano de origen agrícola y enológico, documentado en colecciones del siglo XVI. La metáfora del vino y el vinagre es tan transparente que no requiere mayor explicación: el vinagre es vino agriado, y la calidad del vinagre depende enteramente de la calidad del vino original. Pedro Vallés lo recoge en 1549 con forma muy próxima a la actual, y Correas lo incluye en 1627 como ejemplo de «refrán del oficio».

En México se aclimató con naturalidad durante la colonia y los siglos XIX y XX, gracias a la tradición vinatera del Bajío, de Aguascalientes y de la región de Parras. La frase se cita todavía en zonas productoras, sobre todo cuando un comprador desconfía de un vinagre barato: «eso sale de cualquier cosa, no de buen vino». Hoy pervive en el habla general, ya sin referencia al oficio, como aforismo sobre la herencia y la calidad.

Cuándo se usa

Es un refrán de elogio de la ascendencia y de la materia prima. Se aplica a productos, pero también a personas: «de buena familia, buen carácter»; «de aquel maestro, no podía salir sino un gran alumno». Funciona muy bien para reconocer una genealogía ilustre y para justificar que la calidad se hereda. En contextos de contraste, sirve también para reconocer el caso contrario: «de mal vino, mal vinagre», como advertencia alocado que contrata mal los servicios.

Ejemplo

—Qué bonito habla esa niña, ¿eh? —Pues claro, es hija de dos catedráticos. Ya sabes: de buen vino, buen vinagre.

Curiosidad lingüística

Es un refrán donde la rima consonante entre vino y vinagre no es decorativa: refleja la relación química entre los dos productos. Esa traba fonética convierte al refrán en una pequeña lección de enología, y por eso se recuerda con tanta facilidad. Es además uno de los refranes donde el «de» inicial —la preposición causal— lleva casi todo el peso del mensaje, como si el resto de la frase fuera una consecuencia inevitable del origen.

Variantes

Fuente

De buen vino, buen vinagre
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Categorías: D, Refranes de Alimentos · 20 de marzo de 2021

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Referencias