Cuando el gato no está, los ratones bailan

Cuando el gato no está, los ratones bailan

Cuando el gato no está, los ratones bailan

Significado

Recuerda que la ausencia de la autoridad desencadena los desmanes. Cuando el vigilante, el jefe, el patrón, el padre, el cura —el «gato» en sentido metafórico— no está, los subordinados se toman libertades. El baile de los ratones es la fiesta clandestina de quienes aprovechan la ausencia para saltarse las normas, holgar, robar, divertirse. La fórmula tiene una dimensión política evidente: la de los intervalos en que la vigilancia se relaja y la corrupción florece.

El refrán no es cínico: es observacional. Quienes han visto una oficina, una escuela, una familia, saben que la presencia del jefe ordena y la ausencia desordena. La «cabeza» —la del gato, la del padre, la del patrón— es el eje del sistema: si falla, el sistema falla.

Origen

Es un refrán castellano con raíces en la observación rural de los siglos XVI y XVII. La imagen de los ratones que aprovechan la ausencia del gato es una de las más claras y más repetidas de la literatura moral: aparece en los sermones de los predicadores barrocos, en los tratados de educación de príncipes, y en los refraneros clásicos. Correas (1627) y Sbarbi (1922) lo registran.

En México se documenta con uso «poco usado» en la conversación urbana, pero la fórmula es de las que reaparecen cíclicamente en la prensa y en el comentario político, sobre todo cuando se descubre un escándalo que ocurrió durante la ausencia del titular. La estructura «cuando + sustantivo + no + está, los + sustantivo + bailan» se ha convertido casi en un cliché del comentario de la vida pública.

Cuándo se usa

Es un refrán de observación política, apropiado para señalar el desorden que sigue a la ausencia de autoridad. Funciona muy bien en la conversación entre ciudadanos, en la sobremesa, en el comentario del periódico. No es adecuado para usarlo en contextos donde la ausencia esté justificada: a veces el gato no está porque tiene cosas más importantes que hacer, y los ratones, aún sin él, son gente de bien. Usarlo bien es aplicarlo al desorden observable, no a la mera ausencia.

Ejemplo

—Dicen que en esa dependencia todos se roban los útiles. ¿Cómo es posible? —Pues mire usted, hace seis meses que no nombran director. Y ya sabe: cuando el gato no está, los ratones bailan.

Curiosidad lingüística

La estructura «cuando + sujeto + no + está, los + sujeto + verbo» es de las más limpias del refranero castellano. La fórmula condicional es temporal, y el verbo principal («bailan») lleva la acción al presente habitual: no es un evento, es una costumbre. La palabra «bailar» es aquí especialmente gráfica: los ratones no sólo se mueven; bailan, con la alegría clandestina del que se sabe sin vigilancia. La palabra «gato», por su parte, evoca la figura del jefe vigilante y arrastra la tradición de las fábulas medievales, donde el gato personificaba al siervo astuto que vigila y persigue.

Variantes

Fuente

Cuando el gato no está, los ratones bailan
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Categorías: C, Refranes de Animales · 20 de marzo de 2021

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Referencias