Con mi duro cuento yo; con mi amigo quizás no
Con mi duro cuento yo; con mi amigo quizás no
Significado
El refrán es una de las observaciones más sabias del refranero castellano sobre la prudencia financiera. Con el “duro” —la moneda de cinco pesetas, equivalente al “peso” mexicano, al “dólar” norteamericano, al “patacón” rioplatense— se puede contar siempre, porque es tangible, propio, disponible, cierto. Con el amigo, en cambio, se puede contar “quizás”, porque la amistad, por muy estrecha que sea, está sujeta a azares, cambios de fortuna, compromisos, enfermedades, olvidos. La fórmula, en este sentido, no es una invitación a la desconfianza, sino una invitación a no confundir la solidez de la moneda con la fragilidad de la voluntad ajena.
En la lectura ética, la fórmula es también una crítica de la vanidad de cuantos fían su economía a los amigos. Quien gasta el capital del amigo creyendo que se trata de un capital propio acaba descubriendo, en la primera urgencia, que el dinero ajeno siempre tiene un dueño, y que el dueño puede reclamarlo. La prudencia antigua —la del labrador, la del mercader, la del monje— recomendaba “no firmar carta que no leas, ni beber agua que no veas”: del mismo modo, no se debe contar con el dinero del amigo como si fuera dinero de uno. La diferencia entre “cuento yo” y “cuentas no” no es una diferencia de afecto, sino de economía.
En su uso moderno, la fórmula se ha citado para defender la separación entre las cuentas del negocio y las cuentas de la amistad. Cuando se mezclan ambas, ambos lazos se deterioran: el dinero prestado entre amigos rara vez se devuelve sin deteriorar la confianza, y el dinero prestado a los amigos rara vez deja de cobrarse sin deteriorar la generosidad. La fórmula, en suma, es una lección elemental de contabilidad doméstica y de prudencia amistosa: el “duro” se cuenta, el “amigo” se estima, pero no conviene confundir ambos capítulos del libro interior.
Origen
El refrán es de origen castellano y se documenta en el Vocabulario de Gonzalo Correas (1627) bajo la glosa: “Con mi duro cuento yo, con mi amigo quizás no: que el dinero es propio, y el favor ajeno, incierto”. Tiene paralelos exactos en otras tradiciones romances: el italiano col mio duro conto io, con l’amico mio forse no, el francés avec mon dur je compte, avec mon ami peut-être pas y el portugués com o meu duro conto eu, com o meu amigo talvez não. La común ocurrencia muestra que la observación es universal, y se funda en la experiencia milenaria de la economía de servicios, donde la solidez de la moneda contrastaba con la fragilidad de los compromisos verbales.
Se trata de un refrán popular de origen castellano, actualmente en desuso en su forma exacta, aunque la idea que transmite —la primacía de lo tangible sobre lo verbal, de la moneda sobre la promesa— conserva toda su vigencia en la conversación cotidiana, y se reactiva con fuerza en los conflictos entre socios, en las crisis familiares, en las desavenencias por la herencia. Lo hemos incluido dentro de la categoría Refranes de Amistad, por su contenido referido a la relación entre dinero y vínculos personales, y como tema secundario en Refranes de Apariencias, por su crítica de la falsa seguridad que produce confundir el afecto con la solvencia.
Fuente
- Correas, Gonzalo. Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627).