Cada uno ve con los ojos que Dios le ha dado
Cada uno ve con los ojos que Dios le ha dado
Significado
El refrán sanciona, con la invocación a la providencia divina, la diversidad legítima de opiniones, gustos y pareceres. Cada persona ha recibido de Dios un cuerpo, una sensibilidad, una historia, una capacidad de juicio que determinan el modo en que ve el mundo. El que mira, mira con sus ojos: los del corazón, los de la carne, los del entendimiento. Y por eso, cuando se trata de juzgar un cuadro, un paisaje, una persona, un hecho moral, cada uno aporta su visión irrenunciablemente subjetiva, y pretender reducir todas las visiones a una sola es empresa vana.
La fórmula, en su aparente modestia, esconde una doctrina ética muy exigente: el respeto a la diferencia. Quien presume de tener “la verdad” y se la impone a los demás olvida que su propia visión está condicionada por mil factores —la educación, la época, el carácter, las pasiones, los intereses— y que, en consecuencia, ha de tolerar las visiones ajenas. El “con los ojos que Dios le ha dado” funciona aquí como cláusula de humildad: nadie ha pedido los ojos que tiene, nadie los ha elegido, y por eso no puede jactarse de ver “mejor” que el vecino.
En su uso coloquial, el refrán se cita para cerrar una discusión estéril: “Cada uno ve con los ojos que Dios le ha dado, y no vamos a convencer al otro”. Y se usa también, en sentido humorístico, para desculpar un juicio estético singular: “El que la hizo fue él, y con los ojos que Dios le dio: el resultado es el que ves”. Pero la fórmula, en su sentido más noble, es una invitación a la tolerancia basada en el reconocimiento de los límites de la propia percepción.
Origen
El refrán es de origen castellano y se documenta en el Vocabulario de Gonzalo Correas (1627), bajo la glosa: “Cada uno ve con sus ojos, y con los que Dios le ha dado: nadie ve por ojos ajenos, ni juzga con cabeza prestada”. Tiene paralelos exactos en la tradición sapiencial hebrea y cristiana —el Salmo 93, que afirma que “los ojos del Señor están sobre los justos”— y en otras tradiciones romances: el italiano ognuno vede con gli occhi che Dio gli ha dato, el francés chacun voit avec les yeux que Dieu lui a donnés y el portugués cada um vê com os olhos que Deus lhe deu. La observación es, en realidad, universal, y forma parte del patrimonio ético de la humanidad.
Se trata de un refrán popular de origen castellano, actualmente en desuso en su forma exacta, aunque la idea que transmite —el respeto a la diferencia de percepción— sigue plenamente vigente en la conciencia común, especialmente en una época como la nuestra, donde la globalización ha hecho convivir tradiciones y visiones del mundo que antes se ignoraban mutuamente. Lo hemos incluido dentro de la categoría Refranes Religiosos, por la invocación explícita a Dios como fuente de la capacidad perceptiva, y por su función como recordatorio de humildad ante la diversidad de juicios humanos.
Fuente
- Correas, Gonzalo. Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627).